Política monetaria: tasas, QE y su impacto en los mercados
Es miércoles, 2:00 p. m. La economía real no ha cambiado nada. Los mercados, en cambio, ya están reaccionando.
En cuestión de segundos el dólar comienza a subir, los rendimientos de los bonos cambian con fuerza y varios índices bursátiles pasan de las ganancias a las pérdidas. Ninguna empresa ha vendido más, ningún consumidor ha pedido un préstamo nuevo. ¿Por qué reaccionan así los mercados?
Porque no están respondiendo al presente, sino a cómo creen que será el futuro después de la decisión del banco central.
Todo comienza con un objetivo
Los bancos centrales no buscan que la bolsa suba ni que una divisa sea más fuerte. Su misión es mantener la estabilidad de precios y favorecer un crecimiento sostenible. Para ello cuentan con distintas herramientas, aunque dos concentran la mayor parte de la atención: las tasas de interés y el Quantitative Easing (QE).
Dos escenarios, dos respuestas opuestas
Economía sobrecalentada
Empleo fuerte, consumo alto, inflación por encima del objetivo. La respuesta: subir las tasas, encarecer el crédito y enfriar el ritmo de crecimiento antes de que la inflación se descontrole.
Economía en recesión
Desempleo al alza, empresas sin financiación. La respuesta: bajar las tasas, abaratar el crédito y estimular la actividad económica.
Ninguna decisión se refleja de inmediato: pueden pasar meses hasta que se note en los indicadores económicos.
Cada decisión de política monetaria es un equilibrio entre frenar la inflación y no ahogar el crecimiento.
¿Qué ocurre cuando bajar las tasas ya no basta?
Durante la crisis de 2008, muchos bancos centrales llevaron las tasas a niveles cercanos a cero. Sin margen para seguir bajándolas, surgió una herramienta poco habitual: el Quantitative Easing. En lugar de modificar tasas, los bancos centrales comenzaron a comprar grandes cantidades de bonos y otros activos, inyectando liquidez directamente en el sistema.
Una misma decisión, reacciones muy diferentes
Bonos
Suelen aumentar sus rendimientos
Bolsa
Algunos sectores pierden atractivo
Divisas
La moneda puede fortalecerse
Crédito
Se vuelve más costoso
Con una política más expansiva, parte de estos efectos puede invertirse. Ningún mercado se mueve de forma aislada: todos reaccionan a las mismas condiciones financieras que acaban de cambiar.
“Los mercados viven de las expectativas. A veces, una frase modifica las cotizaciones mucho más que una decisión ampliamente esperada.”
No existe una fórmula que funcione siempre
Si un banco central reduce las tasas porque la economía atraviesa una recesión profunda, los inversores pueden interpretar que el problema es más grave de lo previsto y reaccionar con ventas.
Del mismo modo, una subida de tasas puede recibirse positivamente si demuestra que la economía tiene suficiente fortaleza para soportarla. El contexto siempre importa más que la medida aislada.
No es memorizar QE o tipos de interés
Es comprender por qué una decisión tomada en una reunión puede terminar influyendo en una hipoteca, en el precio de una acción, en la cotización de una divisa y, en muchos casos, en el rumbo de toda la economía.