Cómo gestionar cuentas de terceros legalmente en Colombia
Administrar el dinero de otros parece el paso natural después de operar con éxito. Pero entre usar tu capital, ejecutar instrucciones de un cliente y recibir sus activos para gestionarlos hay una línea que la regulación colombiana marca con claridad.

Esa diferencia no es un matiz técnico: puede decidir si estás ante una actividad ordinaria o ante una actividad sometida a regulación financiera, con todo lo que eso implica.
Qué significa realmente gestionar una cuenta de terceros
La primera pregunta no es qué contrato firmar, sino qué facultades tendrás sobre los activos del cliente. Dar educación financiera no se parece a recibir recursos, decidir operaciones y gestionar un portafolio. Y tampoco equivale a que un cliente te autorice a consultar cierta información o a hacer una gestión puntual.
La administración de portafolios de terceros está definida como la actividad mediante la cual una sociedad comisionista de bolsa recibe activos de un tercero para administrar un portafolio siguiendo los lineamientos y objetivos que ese tercero establece.
El problema de recibir directamente el dinero
Uno de los mayores riesgos aparece cuando el trader pide a sus clientes que transfieran dinero a una cuenta propia para invertirlo después.
Advertencia de la Superintendencia Financiera. La captación y el manejo, aprovechamiento o inversión de recursos del público requieren autorización estatal. La entidad también ha señalado los riesgos de administrar recursos de terceros sin esa autorización.
Crear una empresa, abrir una cuenta bancaria empresarial o firmar un contrato privado no vuelve legal, por sí solo, administrar dinero ajeno. La forma societaria y la autorización para ejercer una actividad financiera son asuntos distintos.
Tres modelos que conviene distinguir
Cuanto más control tienes sobre el dinero del cliente, más intenso es el análisis regulatorio.
Capital propio
Usas exclusivamente tu dinero y asumes el resultado de tus operaciones. No estás administrando el patrimonio de ningún cliente.
Asesoramiento o información
Das análisis, formación u otros servicios, pero no necesariamente puedes disponer de los activos del cliente. Según lo que hagas de verdad, pueden existir requisitos regulatorios específicos.
Gestión discrecional
El cliente entrega activos para que tú decidas las inversiones dentro de unos objetivos. Aquí el análisis es crítico: la administración de portafolios de terceros está expresamente contemplada en el mercado de valores.
Mapa de riesgo
El contrato no sustituye la autorización
Un contrato de mandato, gestión, representación o comisión fija derechos y obligaciones entre las partes, pero no sirve para esquivar las normas imperativas del mercado financiero.
Lo que resuelve el contrato
La relación entre tú y tu cliente. La regulación contempla la comisión como una modalidad de mandato para ejecutar negocios por cuenta ajena.
Lo que exige la autorización
Que la actividad esté permitida para quien la presta. La Superintendencia Financiera indica que las sociedades comisionistas de bolsa pueden desarrollar, dentro de su marco regulatorio, actividades como la administración de portafolios de terceros.
Por eso el orden es claro: antes de redactar un contrato hay que confirmar que la actividad está permitida para la persona o entidad que la va a realizar.
Idea clave
Una firma puede ordenar la relación con tu cliente, pero no puede darte un permiso que la ley reserva a entidades autorizadas.
Cómo separar correctamente los recursos
Cuando una estructura autorizada administra portafolios de terceros, la regulación le exige medidas de control y organización. Entre las obligaciones previstas para las sociedades comisionistas figuran estas:
Gestión de riesgos
Control de la exposición de cada portafolio.
Documentación separada
Expediente propio y actualizado por portafolio.
Confidencialidad
Protección de la información del cliente.
Prevención de ilícitos
Controles frente a recursos de origen ilícito.
La lección para cualquier trader es directa: el patrimonio propio y el de los clientes deben estar separados, documental y operativamente. Mezclar fondos destruye la trazabilidad.
Ejemplo comparativo: los tres escenarios de Laura
Laura es trader profesional. Su situación jurídica cambia por completo según cómo se relacione con el dinero.
Opera con dinero de su propiedad. Los beneficios o pérdidas son solo suyos y no administra capital de clientes.
Cada cliente mantiene su cuenta en un intermediario. Laura presta un servicio cuya naturaleza y alcance deben analizarse según la regulación. No recibe los fondos.
Los cinco clientes transfieren el dinero a una cuenta controlada por Laura y ella decide qué comprar y vender por ellos. Antes de empezar, tiene que analizar la regulación financiera aplicable.
Qué revisar antes de aceptar dinero de clientes
Primero, define exactamente qué servicio vas a prestar. Después, responde tres preguntas:
También hay que comprobar si la actividad exige autorización, inscripción, vinculación con un intermediario vigilado u otros requisitos. La Ley 964 de 2005 incluye entre las actividades del mercado de valores la intermediación de valores y ciertas formas de administración de recursos y valores.
A eso se suman los procedimientos que deben estar definidos cuando corresponda:
- 🪪 Identificar al cliente
- ✍️ Documentar instrucciones
- 🗄️ Conservar registros
- ⚖️ Gestionar conflictos de interés
- 🔗 Mantener trazabilidad
La cuenta correcta empieza antes de abrir la cuenta
Gestionar cuentas de terceros legalmente no consiste en encontrar un bróker y preparar un contrato. Primero hay que saber qué actividad vas a realizar y bajo qué régimen puede desarrollarse.
Para quien hoy opera con capital propio y quiere empezar a manejar dinero ajeno, el salto jurídico puede ser considerable. Antes de recibir un solo peso, revisa la estructura empresarial, el intermediario, la custodia de los activos y, sobre todo, si la actividad requiere autorización financiera.
Asesorar, ejecutar órdenes y administrar discrecionalmente un portafolio son tres cosas distintas con obligaciones distintas. Definir bien el modelo de negocio es el primer paso para construir una operación sostenible.
Aviso legal: este contenido es exclusivamente informativo y educativo, y no constituye asesoramiento jurídico, regulatorio, tributario ni de inversión. Las referencias normativas se ofrecen como contexto general y su aplicación depende de cada caso; antes de prestar cualquier servicio relacionado con recursos de terceros, consulta con un abogado especializado en mercado de valores y verifica los requisitos ante la Superintendencia Financiera de Colombia. Operar en los mercados financieros, especialmente con productos apalancados, conlleva un alto riesgo de pérdida de capital.